LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA
La persistencia de la memoria, conocido también como Los relojes blandos o Los relojes derretidos es un cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1931. Realizado mediante la técnica del óleo sobre lienzo, es de estilo surrealista y sus medidas son 24 x 33 cm. El paisaje es simple; aparece el mar al fondo y una pequeña formación rocosa a la derecha de forma insólita. En primer plano a la izquierda, se observa un bloque probablemente de cartón tejido a mano, que hace las funciones de una mesa, sobre el que se disponen dos relojes, un árbol y en el centro de la obra aparece una extraña figura que simula una cabeza blanda, cuyo cuello se diluye en la oscuridad. Llama la atención la enorme nariz, la especie de lengua que sale de ella y el ojo cerrado con largas pestañas. La figura parece dormir sobre la arena. El artista ha colocado sobre esta figura un cuarto reloj, igualmente blando y que también parece derretirse o escurrirse. Los elementos anteriormente descritos se ambientan en lo que parece una playa desierta, con el mar y una cala rodeada de acantilados al fondo. El cielo y el mar se confunden.
Arte en tu vida
martes, 15 de octubre de 2019
LAS DOS FRIDAS
Las dos Fridas es un cuadro al óleo de Frida Kahlo pintado en 1939. Esta obra constituye un autorretrato doble de la artista en la cual se duplica su imagen a manera de espejo, y tomada de la mano; pero con diferente vestimenta.
Las dos Fridas es un cuadro al óleo de Frida Kahlo pintado en 1939. Esta obra constituye un autorretrato doble de la artista en la cual se duplica su imagen a manera de espejo, y tomada de la mano; pero con diferente vestimenta. Ambas figuras se encuentran sentadas sobre un banco verde tejido y en el fondo se observa un cielo grisáceo. Es de acuerdo a Seeman (2004) su cuadro más famoso.
Las dos Fridas es un cuadro al óleo de Frida Kahlo pintado en 1939. Esta obra constituye un autorretrato doble de la artista en la cual se duplica su imagen a manera de espejo, y tomada de la mano; pero con diferente vestimenta.
Las dos Fridas es un cuadro al óleo de Frida Kahlo pintado en 1939. Esta obra constituye un autorretrato doble de la artista en la cual se duplica su imagen a manera de espejo, y tomada de la mano; pero con diferente vestimenta. Ambas figuras se encuentran sentadas sobre un banco verde tejido y en el fondo se observa un cielo grisáceo. Es de acuerdo a Seeman (2004) su cuadro más famoso.
El Pensador, de Rodin
Esculpida en bronce a finales del siglo XIX, y presentada en sociedad a principios del siglo XX, esta escultura es la más conocida y valorada del escultor francés, Auguste Rodin. Aunque la intención de Rodin era que representase a un Dante afectado por los horrores del Infierno, el significado de esta escultura trascendió mucho más, ejemplificando las tribulaciones existenciales del hombre.
Esculpida en bronce a finales del siglo XIX, y presentada en sociedad a principios del siglo XX, esta escultura es la más conocida y valorada del escultor francés, Auguste Rodin. Aunque la intención de Rodin era que representase a un Dante afectado por los horrores del Infierno, el significado de esta escultura trascendió mucho más, ejemplificando las tribulaciones existenciales del hombre.
EL BESO
El beso es una obra del pintor austríaco Gustav Klimt y probablemente su obra más conocida. Es un óleo con laminillas de oro y estaño sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08. Esta obra, que sigue los cánones del Simbolismo, es una tela con decoraciones y mosaicos sobre un fondo dorado.
Gustav Klimt representa la pareja encerrada en la intimidad, mientras que el resto de la pintura se disuelve en un fondo brillante con un patrón extravagante. El patrón sugiere el estilo del Art Nouveau y las formas orgánicas del movimiento Artes and Crafts contemporáneos. Al mismo tiempo, el fondo evoca el conflicto entre dos y tres dimensiones, intrínsecas a la obra de Degas y otros modernistas. Pinturas como El beso eran manifestaciones visuales del espíritu de “fin-de-siècle” porque capturan una decadencia que transmiten estas opulentas y sensuales imágenes.[4] El uso de la hoja de oro hace recordar las pinturas medievales de “oro molido”, manuscritos iluminados, mosaicos anteriores y los patrones en espiral en la ropa hacen recordar el arte de la Edad de Bronce, así también los zarcillos decorativos vistos en el arte occidental desde antes de la época clásica. La cabeza del hombre termina muy cerca de la parte superior del lienzo, un alejamiento de los cánones occidentales tradicionales que refleja la influencia de la estampa japonesa, al igual que la composición muy simplificada.
El beso es una obra del pintor austríaco Gustav Klimt y probablemente su obra más conocida. Es un óleo con laminillas de oro y estaño sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08. Esta obra, que sigue los cánones del Simbolismo, es una tela con decoraciones y mosaicos sobre un fondo dorado.
Gustav Klimt representa la pareja encerrada en la intimidad, mientras que el resto de la pintura se disuelve en un fondo brillante con un patrón extravagante. El patrón sugiere el estilo del Art Nouveau y las formas orgánicas del movimiento Artes and Crafts contemporáneos. Al mismo tiempo, el fondo evoca el conflicto entre dos y tres dimensiones, intrínsecas a la obra de Degas y otros modernistas. Pinturas como El beso eran manifestaciones visuales del espíritu de “fin-de-siècle” porque capturan una decadencia que transmiten estas opulentas y sensuales imágenes.[4] El uso de la hoja de oro hace recordar las pinturas medievales de “oro molido”, manuscritos iluminados, mosaicos anteriores y los patrones en espiral en la ropa hacen recordar el arte de la Edad de Bronce, así también los zarcillos decorativos vistos en el arte occidental desde antes de la época clásica. La cabeza del hombre termina muy cerca de la parte superior del lienzo, un alejamiento de los cánones occidentales tradicionales que refleja la influencia de la estampa japonesa, al igual que la composición muy simplificada.
PINTURA RUPESTRE
Una pintura rupestre es todo dibujo o boceto que existe en algunas rocas o cavernas, especialmente los prehistóricos. El término «rupestre» deriva del latín rupestris, y este de rupes (roca). De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia a actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones u otro instrumento barrancos, entre otros. Desde este aspecto, es prácticamente imposible aislar las manifestaciones pictóricas de otras representaciones del arte prehistórico como los grabados, las esculturas y los petroglifos, grabados sobre piedra mediante percusión o abrasión. Al estar protegidas de la erosión por la naturaleza o ubicación del soporte, las pinturas rupestres han resistido el pasar de los siglos.
Se trata de una de las manifestaciones artísticas más antiguas de las que se tiene constancia, ya que, al menos, existen testimonios datados hasta los 40 000 años de antigüedad, es decir, durante la última glaciación. No obstante, a mediados de septiembre del 2018, investigadores de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica encontraron una piedra en la que se encuentran dibujos paleolíticos que superan los conocidos hasta la fecha. Se estima que fueron grabados hasta 73 000 años atrás.
EL VALOR DE LAS ARTES EN LA EVOLUCION
La historia del arte es el relato de la evolución del arte a través del tiempo. Entendido como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con finalidad estética o comunicativa, a través de la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, empleando diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte en España se remonta a las primitivas aportaciones artísticas de los pueblos prehistóricos que poblaron la península hispánica (Altamira) además de sus restos arqueológicos en la protohistoria como ajuar funerario: vasijas, collares, diademas, etc. Y sus tumbas funerarias, como el tholos de la edad del bronce, como otro tipo de enterramientos en monumentos turriformes, en vasijas o esculturas de manos de los íberos. La influencia fenicio-púnica, griega, romana y finalmente la llegada de los pueblos germanos, fundamentalmente el visigodo y alguna influencia bizantina en Levante, determinaría, junto al cristianismo europeo, el arte español durante la Edad Media y hasta la actualidad. El arte medieval es una etapa de la historia del arte que cubre un prolongado período para una enorme extensión espacial.[1] La Edad Media -del siglo V al siglo XV- supone más de mil años de arte en Europa, el Oriente Medio y África del Norte. Incluye distintos períodos, cuya valoración estética, sujeta a cambiantes criterios, ha venido emitiendo distintas denominaciones calificativas, que llegan a etiquetar a algunos como "edades oscuras" y a otros como "renacimientos"; incluye a su vez muy diferentes movimientos artísticos con distinta difusión geográfica, desde los llamados "estilos internacionales" hasta las artes nacionales, regionales y locales; en definitiva, una enorme diversidad en las obras de arte (pertenecientes a los más diversos géneros) y en los propios artistas (que en la Alta Edad Media permanecían en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social, como los demás oficios establecidos en régimen gremial, mientras que en los últimos siglos de la Baja Edad Media, sobre todo en el siglo XV, alcanzarán la consideración de cultivadores de las bellas artes, aumentando en consideración social y preparación intelectual).
La historia del arte es el relato de la evolución del arte a través del tiempo. Entendido como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con finalidad estética o comunicativa, a través de la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, empleando diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte en España se remonta a las primitivas aportaciones artísticas de los pueblos prehistóricos que poblaron la península hispánica (Altamira) además de sus restos arqueológicos en la protohistoria como ajuar funerario: vasijas, collares, diademas, etc. Y sus tumbas funerarias, como el tholos de la edad del bronce, como otro tipo de enterramientos en monumentos turriformes, en vasijas o esculturas de manos de los íberos. La influencia fenicio-púnica, griega, romana y finalmente la llegada de los pueblos germanos, fundamentalmente el visigodo y alguna influencia bizantina en Levante, determinaría, junto al cristianismo europeo, el arte español durante la Edad Media y hasta la actualidad. El arte medieval es una etapa de la historia del arte que cubre un prolongado período para una enorme extensión espacial.[1] La Edad Media -del siglo V al siglo XV- supone más de mil años de arte en Europa, el Oriente Medio y África del Norte. Incluye distintos períodos, cuya valoración estética, sujeta a cambiantes criterios, ha venido emitiendo distintas denominaciones calificativas, que llegan a etiquetar a algunos como "edades oscuras" y a otros como "renacimientos"; incluye a su vez muy diferentes movimientos artísticos con distinta difusión geográfica, desde los llamados "estilos internacionales" hasta las artes nacionales, regionales y locales; en definitiva, una enorme diversidad en las obras de arte (pertenecientes a los más diversos géneros) y en los propios artistas (que en la Alta Edad Media permanecían en el anonimato de una condición artesanal de poco prestigio social, como los demás oficios establecidos en régimen gremial, mientras que en los últimos siglos de la Baja Edad Media, sobre todo en el siglo XV, alcanzarán la consideración de cultivadores de las bellas artes, aumentando en consideración social y preparación intelectual).
miércoles, 9 de octubre de 2019
EL ARTE EN LA EDAD MEDIA
La Baja Edad Media fascina a mucha gente por su arte, del que se conserva una enorme cantidad de muestras. Como todo arte, el arte medieval fue la expresión de la mentalidad de aquella época.
Sin embargo, la sociedad medieval sufrió muchos cambios entre el siglo XI y el siglo XIII. Estos cambios se manifestaron en el arte, originando dos estilos diferentes: el románico y el gótico.
El románico apareció en el siglo XI en Europa Occidental, durante el apogeo del sistema feudal: fue un estilo rural. Los estudiosos del siglo XIX le dieron el nombre de románico pues se basó, en gran parte, en el arte de los primeros cristianos en Roma.
El gótico, en cambio, se originó en las ciudades. Los renacentistas lo llamaron despectivamente gótico, pues consideraban que este arte era tan primitivo como los godos. Hoy en día, sin embargo, el estilo gótico se ha revalorizado y se lo considera una de las expresiones más notables del arte medieval.
Tanto el románico como el gótico fueron artes cristianos y su misión fue educar a los fíeles. Sus artistas fueron, en gran parte, anónimos, pues en aquella época nadie firmaba sus obras.
Un instrumento de la Iglesia
Biblias de piedra
EI arte medieval pretendía instruir al pueblo, que era analfabeto, sobre las verdades del cristianismo. El arte se convirtió en el principal medio de propaganda de la Iglesia. Sin embargo, el románico no logró esta finalidad: su sentido simbólico y la forma de sus representaciones religiosas eran muy difíciles de interpretar, pues obedecían al gusto de una minoría: la del clero y la nobleza.
Esto sucedía, por ejemplo, con imágenes como la del capitel que se ve en la fotografía: representa la escena denominada molino místico, que indica que el cristianismo recibió y elaboró el contenido de las escrituras antiguas. Con el gótico, en cambio, el arte religioso dejó de ser el lenguaje misterioso de un pequeño grupo para convertirse en un modo de expresión comprendido casi por todos.
El arte gótico en el arte medieval
El estilo gótico se originó en Francia. Las primeras construcciones góticas se realizaron en París y en las regiones cercanas durante el siglo XII. En el transcurso del siglo siguiente, el gótico se difundió por toda Europa Occidental.
El gótico fue producto del renacimiento urbano y comercial de la Edad Media: con el comercio y en las ciudades el gusto se refinó. Los burgueses ya no se conformaron con el románico, simple y tosco, y quisieron que el arte fuese un verdadero objeto de valor.
Entonces, los burgueses financiaron un nuevo estilo de construcciones en las ciudades. De esta manera nació el gótico, que volvió a crear obras artísticas verdaderamente bellas. El gótico fue por lo tanto, un estilo urbano y burgués.
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